domingo, 4 de agosto de 2013

"Se sentía como si le hubiesen cortado con una cuchilla caliente."

¡No! ¡no vuelvas no!
¡No quiero oír tu nombre!
¡No vuelvas no, no!
¡No vuelvas no! 
¡No quiero oír tu nombre!
¡No vuelvas!
No...




Letras que destrozan, desintegran y flagean.
Que apagan y ahogan.
Que laceran, destruyen, supuran y alimentan (los miedos).
Que martirizan, que escozen, que crispan, que matan.
Y que aman. ¡Y ah cómo aman las hijas de puta!
("¿A qué saben tus lágrimas?", le preguntan. "A lo mismo que sabían sus labios.", contesta.)

No hay comentarios:

Publicar un comentario