lunes, 5 de agosto de 2013

"Despierta, cariño... ¡Abrázame, he tenido una pesadilla horrible!"

Despierto de golpe, con el corazón agitado y ahogada en llanto. Me tiembla todo el cuerpo, me convulsiona.
Me siento a la orilla de la cama y con el rostro entre las manos, dolesco.

"He tenido una pesadilla horrible. - digo un hilo de voz- Me pediste que te abrazara; me negué.. "No", me escuché decir... Tenía miedo.
Cabizbajo me tomaste de las manos, y me besaste. Un beso efímero y desconsolado. "Te amo" dijiste.
Me abrazaste obligándome a abrazarte también . De no abrazarte, hubiera caído ridículamente al suelo. 
Recargué la cabeza en tu hombro y temerosa pregunté "¿Era eso lo que tenías que decir?". Respondiste que no.
Me dijiste que te mudarías al D.F o a otro sitio por asuntos de la banda, que quizá sería antes de que julio terminase...  Mencionaste también algo sobre la distancia y nuestras ganas e incapacidad para vivirnos. 
Yo te escuchaba, desolada. Al mismo tiempo que un frío abrumador se acurrucaba bajo mi piel, para siempre.
Tus palabras se habían desbordado dentro de mí. Así como entraban, se escapaban por mis ojos.
Y sentía amarte tanto... tanto que no podía siquiera negarte que te marcharas.
Quería hablarte; quería pedirte que te cuidaras, que te cuidaras tanto como quería cuidarte yo. Pero mi capacidad para hablar era absolutamente nula, absurda, incoherente. 
No te imaginas qué tan doloroso era todo...

Luego nos amamos. Describirle sería como degradarle todavía más, así que me abstengo.

Calló la noche y tuve que largarme. 
Lo último que escuché de ti fue "Hasta luego. Te amo". 
Subí al autobús y desde la ventanilla te miré desconsolado. Agité la mano en el aire para despedirme de ti. Tú correspondiste con un gesto similar. 
Te acercaste más o el bus se acercó más, joder, no me acuerdo... 
Recuerdo haberte leído un "te amo" en los labios. 
El bus comenzó a andar sin intenciones de retroceder. Se fue alejando del sitio en el que te encontrabas y al verte lejos de mí, desfallecí.
Finalmente, levantaste la mano en un gesto de despedida; yo te correspondí. 
Y saliste volando.


Pasaron los días y yo te escribía, te quería...
Pero el drama que pedías necesitaba silencio...
Todo parecía tan poético, tan patéticamente trágico...

Los días seguían pasando, pero yo ya no los entendía. (Ni los vivía.)
Consideré los "siempre" como promesa. Nuestra promesa.
Yo te amaba, te amaba tanto que era incapaz de no cumplirla.
... Tú la habías destrozado.
Te habías vuelto ausente, callado, sombra...
Parecías...
Mi amor, parecías mentira.
(...)Yo a veces estaba muriendo.
Las otras veces me estaba matando.
Solía corear letras melancólicas, fumar cigarrillos cualquiera, e incluso solía beber té o café.
Nada más para tratar de sentirte cerca. Que si funcionaba o no ya es otra cosa.
Las horas de insomnio, pena y soledad me hacían necesitarte.
¡Detén esto y abrázame!, sollozaba hasta que la voz se me apagaba.
Y el despertar cada mañana era un martirio.
Los encuentros con el espejo me hacían tumbarme en el piso frío.
Mis ojeras aumentaron.
Mi cabello cada día iba más enmarañado.
Mis monstruos me consumían.
Joder, ni para qué seguir... ¡Era un desastre!
...Si el termino dolor no estuviese tan masticado, expresaría en su totalidad lo que sentía. 


Repasaba mentalmente:

  • Nuestros cuerpos adheridos.
  • Mis manos al rededor de tu cuello.
  • Tus manos en mi espalda.
  • Mis lágrimas.
  • Mi mirada baja.
  • Tus dedos en mi rostro.
  • Mis ojos en los tuyos.
  • Tú hablando a futuro.
  • Yo rompiendo el futuro.
  • Un beso.
  • "Te amo."
  • Mis labios rosando los tuyos.
  • "Te amo."
  • El puto tiempo interrumpiéndonos la vida.
  • "Hasta luego. Te amo."
  • Y otro rose de labios. 

-¿Qué título le iría bien a esa parte de la pesadilla?... "final equivocado de lo que sería el principio de una vida sin ti.", quizá.

¡Te esperé horas, vidas, en mi habitación!
Esperaba a que abrieses la puerta con la llave que te había obsequiado tras decir <<Para cuando decidas vivir debajo de mi cama.>>
...Tú jamás apareciste."


"Qué real lo sentía todo, qué dolor tan visceral... Joder, sigo temblando..." susurro para mí.
Separo el rostro de mis manos y me limpio las lagrimas con los dedos fríos.
"Menos mal que sólo ha sido una pesadilla, ¿no crees, cariño?", le digo suspirando. "No te vayas de mí nunca."
No le escucho ni respirar.
¿Te has quedado dormido?, pregunto aún sentada a la orilla de la cama.
"Qué idiota. Tan asustada estaba que ni siquiera le desperté. Me la he pasado hablando con su ausencia", pienso, y me estremezco al ser consciente de que he pensado en él como ausencia. 

"Despierta, cariño...", digo con voz quebrada.

No me responde y me entra el pánico como una bocanada de humo.

"Despierta, cariño... ¡Abrázame, he tenido una pesadilla horrible!", digo desesperada volviéndome bruscamente a buscarlo entre la oscuridad y las sabanas. 



No le encuentro...

2 comentarios:

  1. woww simplemente woww me qedo sin palabras no se se sintio tan real senti que estaba en esa situacion me senti histerica al leer que la chica no lo encontraba enserio si tu lo escribiste enserio que tienes mas que talento que te sobra si sacaras un libro no dudaria en leerlo :DDD pero me gustaria saber si tiene continuacion por que me encantaria leerla bueno eso es todo lo que tengo que decir chau y cuidate :DDDDDD

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  2. Me has sacado una sonrisa.
    Gracias por tomarte el tiempo de escribirme.

    Cuídate, querida lectora.

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