domingo, 1 de septiembre de 2013

Margaritas, inviernos y lenguas.

Me he puesto a pensar en el invierno. (No sé bien porqué) 
He pasado al rededor de una hora andando entre las margaritas, cachando copos de nieve con la lengua, misma que anhela acariciarte los parpados y la clavícula.
Ojalá estuvieses aquí, en el campo de margaritas, conmigo. Podríamos jugar con ellas a eso de "Me quiere, no me quiere" y quedarnos juntos sin importar lo que la flor translucida y triste diga.

(Las margaritas se parecen a tu cuello.)

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